Exclusividad, esquí, nieve, ricos y famosos es lo que normalmente se piensa cuando se habla de los Alpes Suizos, que junto a sus vecinos los Alpes Franceses, han sido desde hace décadas, símbolo de las vacaciones de verano, predilectas de la alta clase mundial; pero desde hace un tiempo, este punto turístico, ha venido abriéndose al turista promedio, invitándole a disfrutar de las míticas colinas blancas, cielos azules, deportes en la nieve y el famoso chocolate, icono de aquel país, por medio de planes y ofertas que cada vez, mayor cantidad de viajeros europeos y del resto del mundo, están aprovechando.

Suiza recibe más de la mitad de los recursos generados por el turismo, de la producción alpina, esto se debe a que el renombre de esta zona como lugar de esparcimiento es global, y atrae millones de visitantes cada año, muchos de ellos, llegan de países cercanos, siendo España uno de los principales exportadores de turistas a la zona, que durante los meses de junio a septiembre, se mueven por carretera o por transporte masivo a Suiza.

El tren es el medio de transporte preferido para llegar, es rápido, eficiente y cómodo, además es amigable con el medio ambiente, evitando que gran cantidad de automóviles generen contaminación.

Sermatt en la falda del Matterhorn, Mürren, Wengen, el famoso Gstaad o el muy turístico Grindelwald, son muestra de lo que esta región tiene para ofrecer; paseos en funicular, expediciones a pie, deportes invernales y vistas impresionantes atraen hasta al más exigente de los vacacionistas.

Gastronomicamente, los Alpes, es un paraíso de cosas ricas para comer, desde el tradicional estofado de carne, llamado berner platte, al típico fondue, la carne a la leche, o para los de gusto dulce, su exquisito chocolate.

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